“La implicación de la comunidad y su confianza en los proyectos de Semilla ha evolucionado mucho”

Virat Gautam nació en Varanasi, India, donde reside la sede de la ONG. Trabaja en Seed for Change (la contraparte india de Semilla) desde 2011 y ha sido testigo del nacimiento y los primeros pasos de importantes proyectos. Bajo su coordinación están los programas de Educación, Sanidad y Marina Silk, en los que pone toda su ilusión y confiesa que trabajar para su país y para personas que se encuentran en una situación desfavorecida es en sí misma su gran motivación.

– ¿Podrías explicar cuáles son las funciones que desempeñas en Seed for Change? ¿Cuáles son tus motivaciones?
– En Seed for Change mis responsabilidades son administrar y coordinar los proyectos de Educación, Sanidad y el taller de pañuelos de seda ‘Marina Silk’. Me encargo de supervisar el buen funcionamiento y la correcta ejecución de los proyectos; en este sentido, la disciplina y la organización son mis grandes aliadas. Trabajar para Semilla ha sido un gran viaje desde mis comienzos en 2011 y hacerlo para personas que se encuentran en una situación desfavorecida en mi país es muy motivador.

– ¿Cuáles son las mayores dificultades que has encontrado en los proyectos que lideras? ¿Cómo se adaptan las comunidades?
– Son muchos los retos a los que nos enfrentamos en los distintos proyectos que llevamos a cabo en Varanasi. En el ámbito de la educación, además de asegurar una mejora en el comportamiento y el aprendizaje de los niños y niñas, garantizar la retención de los beneficiarios en los programas supone una gran dificultad. El proyecto sanitario es complicado en general, aunque se están logrando grandes avances en este área. Por otro lado, en el proyecto de empoderamiento de la mujer ‘Marina Silk‘, la mayor dificultad a la que nos enfrentamos es asegurar una producción continua con el hándicap del clima, los cortes de electricidad y el control de calidad. La comunidad se ha ido adaptando de forma paulatina a cada una de las iniciativas que se han puesto en marcha, su actitud va mejorando sobre todo en cuanto comienzan a ver cambios positivos en los niños.

María y Virat en los slums de Sigra.– Desde que empezaste a trabajar en Seed for Change hace ya 3 años, ¿qué evolución ves en las familias de los ‘slums’?
– Las familias de los “slums” en Sigra han experimentado un gran cambio en todos los sentidos: forma de hablar, comportamiento, capacidad de escucha… La implicación de la comunidad y su confianza en los proyectos de Semilla ha aumentado mucho, aprecian más el trabajo de la organización porque ven cómo les está beneficiando y son conscientes de que trabajamos para ellos. En Seed for Change organizamos reuniones frecuentes con la comunidad para integrarles en los proyectos. Ahora los beneficiarios son más serios. Esto en el programa de Sanidad es muy importante porque son más conscientes de las ventajas de unos buenos hábitos saludables para todos, quieren saber cuál es el mejor tratamiento, dónde tienen que ir, cuándo, cómo y por qué hay que ir al especialista o cuidar la alimentación de sus hijos desde el periodo de gestación.

– En el terreno educativo, ¿qué retos tiene por delante el sistema indio?
– En mi opinión el sistema indio de enseñanza se está convirtiendo en un negocio para las grandes instituciones privadas, y el gobierno no tiene ningún control. Sin lugar a dudas, las instituciones privadas en este estado tienen una calidad superior a la que ofrece actualmente la enseñanza pública, donde las infraestructuras y la falta de conocimientos y asistencia de los docentes merman la educación de los alumnos.

– ¿Cómo consideras que Marina Silk ha cambiado la vida de las beneficiarias?
El médico pasa consulta en Sigra. – La vida de las mujeres que trabajan en Marina Silk pintando pañuelos de seda ha cambiado desde muchos puntos de vista, se sienten más seguras y ha aumentado su autoestima. En la sociedad india, las mujeres afrontan muchas dificultades en su día a día, todavía son dominadas por los hombres en muchas áreas, no tienen demasiada libertad y no pueden tomar sus propias decisiones en muchos casos.

– Trabajar en cooperación es duro pero también te da grandes satisfacciones, ¿podrías contar alguna anécdota que te haya marcado de forma especial?
– Sí, es muy satisfactorio trabajar realizando una verdadera labor social. No recuerdo ninguna situación en particular, pero casi cada vez que trabajo y ayudo a las personas, experimento un sentimiento especial de humanidad.