(C) Patty Maseda

Compatibilizar una jornada laboral con el cuidado de los hijos supone una dificultad para todas las madres trabajadoras. Por eso, cuando Semilla para el Cambio comenzó el proyecto productivo Marina Silk, se quiso dar solución a esta limitación de muchas de las beneficiarias.

Antes de dar comienzo Marina Silk, la mayoría de las mujeres beneficiarias trabajaban recogiendo basura reciclable de la calle; eran los maridos o hijos los que se quedaban con los pequeños de la casa. Pero desde que su lugar de trabajo se trasladó a los talleres de estampación de seda de Semilla, pueden dedicarse por completo a labor creativa. Una de las salas del centro ha sido acondicionada para el cuidado de los más pequeños. Desde septiembre se contrató a una niñera, vecina de los ‘slums’, que atiende las necesidades de los bebés y lactantes hasta 2 años. De este modo se lograron simultáneamente dos de los objetivos perseguidos: dar empleo a mujeres de los ‘slums’ y liberar a las mujeres de sus cargas familiares para que puedan pintar.

En la guardería se les proporciona a los pequeños todo aquello que puedan necesitar durante las tardes que pasan allí, como pueden ser: pañales, juguetes, galletas. Y cuando Marina Silk llegue a ser autosostenible, la guardería se financiará de los beneficios que las madres generen con los pañuelos que venden.

“La incorporación de una guardería ha supuesto muchas ventajas y las madres se muestran contentas, porque trabajan muy tranquilas sabiendo que sus hijos están bien cuidados y cerca de ellas en todo momento” – declara Virat Gautam, el coordinador de Seed for Change, la contraparte que ejecuta el proyecto.