Las últimas semanas han estado cargadas de visitas. A principios de mes, estuvo visitando nuestro centro de Dashashwamedh Román, profesor de robótica del Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas (CITA) de la Fundación Germán Sánchez Ruiperez en Peñaranda de Bracamonte, en Salamanca.

Junto con los niños y niñas del proyecto se hizo un taller de manualidades con robots, cada uno de ellos pudo montar uno de cartón. Los niños disfrutaron de lo lindo, pero Román aún les guardaba una sorpresa más: la emoción estalló cuando sacó de su mochila dos robots digitales, y les hizo una demostración de cómo funcionaban. Los niños enloquecieron de felicidad. Cada uno de los movimientos de los robots era una fiesta para ellos, y gritaban y jaleaban al ritmo de los movimientos de los robots. La cara de ilusión que tenían lo decía todo.

Pocos días después, el proyecto de viajes solidarios creado por Anna Alaman, Open Eyes Project, trajo la primera de sus visitas. Este proyecto de turismo responsable combina el turismo tradicional con visitas a varias ONG que desarrollan su trabajo en India. Así, las personas que componen el grupo de viaje suelen ser personas sensibilizadas con los más desfavorecidos, que ceden una parte de su tiempo a conocer los proyectos que se llevan a cabo en el país. Anna organiza estancias en el Rajastán, Delhi, Agra y Varanasi. En Jaipur visitan un orfanato y en Varanasi da a conocer Semilla para el Cambio. El grupo entero se interesó mucho por nuestros proyectos. Uno de los viajeros tenía a un niño apadrinado, al que pudo conocer en persona. Después del viaje, ya de vuelta a España, algunos se han puesto en contacto con nosotros para colaborar. Nos encanta que nos visite gente sensibilizada con nuestro trabajo y que se lleve una buena experiencia.
Otra visita muy especial que tuvo lugar en septiembre ha sido la de Marta Castelar y Nuria Pocurrull, profesoras de estampación de seda que colaboraron en nuestro proyecto Marina Silk por dos semanas. Llegaron acompañadas por Cesc Ginestà, que se ha quedado en Varanasi supervisando el proyecto. Ellas enseñaron a las mujeres la técnica de estampación en seda y aportaron sus diseños para que los puedan reproducir en los pañuelos con su toque personal. Las 13 mujeres que participan están logrando progresos realmente increíbles y los pañuelos están quedando fantásticos. Es tal la entrega y lo que disfrutan en el taller que no quieren nunca irse a casa.

Para que no haya problemas de asistencia por el cuidado de los hijos, se ha habilitado un servicio de guardería en el mismo local donde se pintan los pañuelos, para que puedan estar cerca de sus hijos pero que no sea impedimento para poder hacer su trabajo. Aquí hay un poco más de conflicto ya que muchos de los niños son bebés, y a las madres les cuesta despegarse de ellos, pero poco a poco van cogiendo confianza y dejan que la cuidadora se encargue de ellos.

Fotos: Yan Seiler

En septiembre también ha estado de visita Yan Seiler, un fotógrafo suizo que ha hecho unas instantáneas preciosas de los proyectos. Pero esto ya os lo contamos la próxima semana… ya veréis qué proyecto más bonito estamos preparando!