Han pasado 3 semanas desde la última entrada. En estas semanas las temperaturas han subido sin cesar en India hasta rozar los 50 grados.

Recuerdo mis veranos en España como un momento glorioso de ir a la piscina, quedar con amigos y tener una activa vida social. En Varanasi las cosas son bien distintas. El calor se hace sofocante, cuesta respirar y son muchas las personas que enferman debido a las altas temperaturas, con fiebres, vómitos, diarrea y erupciones cutáneas. Los cortes eléctricos diarios no perdonan, y las miles de familias que no se pueden permitir tener una batería, durante varias horas al día no tendrán más remedio que aguantar el bochorno que se cuela por cada una de las rendijas de sus casas sin poder encender un ventilador que lo aplaque.

Aprovechando la época de calor, las vacaciones estivales han comenzado. Las dos escuelas con las que colaboramos, Learning Point y RS Montessory, han cerrado por 6 semanas.
Aún así, las actividades extraescolares y las clases de alfabetización y refuerzo continúan en Semilla, pero son muchas familias, sobre todo en la zona de chabolas de Sigra, las que han decidido irse a visitar a sus familias en las aldeas de Bengala Occidental de donde proceden la mayoría.

Aprovechando la dificultad de trabajar en Varanasi con este calor asfixiante, y cargados con los escasos bártulos que poseen, viajan durante horas con sus numerosos hijos pequeños, hacinados en un vagón en clase general (la clase más baja y económica, sin límite de plazas y sin la posibilidad de acceder al aire acondicionado) hasta llegar a sus aldeas tras unas 15 horas de trayecto. Este año tendrán novedades que contar a sus familias y amigos, ya que muchos de los niños de los slums de Sigra están asistiendo a la escuela o a los cursos de alfabetización ofrecidos por Semilla. Los niños podrán alardear de los avances que han hecho en estos últimos meses.

El equipo de Semilla en el terreno (Jordi y Sheila; Soma, la coordinadora y otras 3 empleadas) descansarán durante las dos semanas más cálidas para reponer fuerzas y volver con mayor entusiasmo, si cabe.

Pespuntes al aire

Foto: Vanessa Escuer

Cuanto más voy profundizando en la cultura india, más me doy cuenta del rol primordial de la mujer en esta sociedad. Aunque relegadas a un segundo plano social y económicamente, sobre las esposas (especialmente las de familias más humildes) recae la crianza de sus hijos y la supervivencia de la familia. Tristemente en nuestro trabajo somos testigos a diario de dramas familiares, causados generalmente por la irresponsabilidad y el consumo de alcohol de los maridos, que a veces deriva en violencia de género.

Por eso es tan importante centrarse en la mujer. Si logramos que estas mujeres de los slums tengan un trabajo digno y bien remunerado, redundará en el beneficio de la familia y de la comunidad, por ejemplo en la mejora de la alimentación familiar y en la reducción del trabajo infantil.

Como comentamos en un post anterior, estábamos preparando un proyecto de formación y producción de costura para las madres de los slums de Sigra. Aunque las familias ya se benefician del proyecto de salud, este es el primer proyecto de Semilla para el Cambio enteramente orientado a las madres.

El proyecto de costura y seda pintada a mano se intentó poner en marcha antes de mi vuelta a España, hace 10 días. Tres semanas antes Sheila, Jordi y yo equipamos el centro de Sigra y nos reunimos con las madres para cerrarlo todo. Esta nueva propuesta nos tenía muy ilusionados pero nos encontramos ante un hecho inesperado y que no habíamos calculado: las vacaciones. Este hecho ha significado que el proyecto se pospone hasta finales de junio para contar con el alcance que nos habíamos propuesto.

El proyecto de costura está financiado en su totalidad por la empresa de Sabadell Marina Textil SL, que siempre nos ha mostrado su entusiasmo e interés en llevar a cabo un proyecto productivo que pueda beneficiar económicamente a las familias de una manera significativa y sostenible.

Foto: Sheila Ferrer

A pesar de todo, ningún contratiempo ha parado a Jordi y Sheila, que han trabajado incansablemente en Varanasi las últimas dos semanas. Después de las vacaciones, os lo contarán ellos mismos.