Llevábamos muchos días con el frío en el cuerpo. Se convierte en obsesión cuando no es posible encontrar ni un solo cálido refugio en toda la ciudad. Las calles de Varanasi, teñidas de espesa neblina, adquirieron todavía más misterio y se convirtieron en un lugar de paso con transeúntes envueltos en mantas cómo único remedio para combatir la gélida brisa.

Ayer, 14 de enero, el sol ya se asomó con más esmero. Eran muchos aquí los que afirmaban que a partir de esa fecha la ciudad retomaría su luz. Y así fue. No solamente hubo calor, sino también colores. En el Festival de los Cometas, el cielo quedó bañado de cientos de papeles en movimiento. Nuestros pequeños no fueron menos y disfrutaron como nunca manejando los hilos de sus cometas con una destreza sorprendente. Ni qué decir de su entusiasmo cuando les llevamos en bote hasta la otra orilla del río, donde les esperaba una gran explanada de arena para esparcir su alegría.


Después de largos días sin escuela debido al cierre de las aulas por las bajas temperaturas, se retoman las clases. Los niños y niñas de Semilla han estado asistiendo a clases de refuerzo para no perder el ritmo y mantener su concentración en los estudios.

En Sigra sigue aumentando el número de alumnos que pronto iniciarán el curso escolar. Sus progresos van incrementándose, así como nuestra cercanía con las familias, cada vez más confidentes e involucradas. Así lo demuestra su asistencia e interés en las sucesivas reuniones de padres y en su actitud receptiva en talleres para reforzar hábitos higiénicos básicos para la prevención de enfermedades.

Las sesiones informativas se complementan con el reparto de pastillas de jabón y cepillos de dientes. En estos días de invierno, son muchas las personas que no disponen de abrigo para cubrirse, derivando en algunas ocasiones a graves estados de salud e incluso la muerte. Tras una recolecta de ropa de abrigo y mantas, realizamos el reparto de varias prendas por familia.

Se va el frío y se van también algunos de nuestros compañeros. Maria Antònia y Javier seguirán su ruta por estas tierras de contrastes tras la grabación de un documental para su productora Mamaterra Producciones que hablará de la labor que Semilla para el Cambio desarrolla en Varanasi. Se les echará de menos, pero no perderemos su rastro.