Beneficiarios

En Semilla para el Cambio hemos hecho de la educación el punto central de nuestra estrategia, la herramienta que capacita a los beneficiarios para conseguir su pleno desarrollo. A través de un programa integral y de calidad que engloba educación, nutrición y sanidad, aseguramos su bienestar hoy para que mañana puedan forjarse un futuro mejor.

Pero lograr el bienestar de los pequeños pasa por mejorar la situación de su familia y del entorno en el que viven. Por ello, Semilla para el Cambio ha incorporado paulatinamente proyectos cada vez más inclusivos y transversales orientados a toda la comunidad y en especial a la mujer.

En julio de 2011 Semilla para el Cambio inició su primer proyecto dirigido a la mujer, Marina Silk. Esta iniciativa pretende mejorar la tradicional situación de marginación en la que vive la mujer india, infravalorada y relegada a un segundo plano social y económico, a pesar de que constituye el pilar fundamental de la familia.

La estrategia de Semilla para el Cambio en el futuro continuará en esta dirección: los proyectos orientados a la comunidad seguirán cobrando mayor relevancia, como lo prueba la puesta en marcha del proyecto de promoción de salud e higiene y el proyecto de alfabetización de mujeres. El proyecto sanitario da cobertura a toda la comunidad, y actualmente beneficia a más de 600 usuarios, entre niños y adultos.

Selección y seguimiento

Semilla para el Cambio lleva a cabo un riguroso proceso de selección de participantes. Para evaluar la situación socioeconómica y la motivación de las familias, visitamos sus hogares y citamos a las familias para una entrevista con personal cualificado. Asimismo, realizamos un seguimiento constante e implicamos a toda la familia en nuestros proyectos a través de reuniones periódicas.

Los recolectores de basura

Familia en los 'slums'Semilla para el Cambio tiene dos centros en Varanasi: uno en el barrio de Dashashwamedh (cercano al Ganges) y otro en el vecindario de Sigra, entre las comunidades de recolectores de basura, donde paulatinamente Semilla ha ido concentrado su foco de acción.

Se trata de comunidades de inmigrantes rurales musulmanes que proceden del estado indio de Bengala Occidental. Emigraron a la ciudad buscando mejoras económicas, pero acabaron malviviendo en condiciones extremas, obligados a instalarse en barrios chabolistas (‘slums’) y trabajar en la recolección de material reciclable (plástico, papel y chatarra), que venden al ‘kabari’, un intermediario en la cadena de reciclaje. Esta ocupación tan sólo les reporta entre 1 y 3 euros diarios.

La cara más amarga de esta realidad la protagonizan los niños trabajadores, que suelen empezar a colaborar con el sustento familiar desde los 5 ó 6 años. En 2010, cuando Semilla para el Cambio empezó a trabajar en el barrio, sólo el 1% de los niños/as sabían leer y el 72.73% de los niños entre 8 y 14 años recolectaban basura.