La familia y el hogar son las bases sobre las que se construye el desarrollo social y emocional de una persona. Pero en el mundo hay 150 millones de niños/as de la calle y 2,7 que viven en orfanatos y casas de acogida. Por eso, en el Día Mundial de la Infancia, desde Semilla para el Cambio queremos reivindicar el derecho de todos los niños y niñas a crecer en una familia y un hogar.

Según las fuentes de Naciones Unidas, actualmente en el mundo hay 150 millones de niños y niñas de la calle. Son pequeños que han sido desplazados de sus casas por la violencia, las guerras, los abusos, las muertes de sus progenitores, los desastres naturales o por razones socioeconómicas, y que se ven forzados a ganarse la vida en la calle e incluso a vivir en ella sin ningún tipo de red familiar.

India, según varias fuentes, reúne la mayor población mundial de niños/as de la calle y algunos estudios hablan de hasta 18 milllones. Trabajan y/o viven en la calle, sin acudir a la escuela, malnutridos y sin atención sanitaria ni otros servicios fundamentales para su crecimiento o su desarrollo. Y es que menos del 20% están identificados, por lo que pasan totalmente inadvertidos para las iniciativas gubernamentales.

Además, al no tener ningún adulto que los proteja, el riesgo de sufrir abuso, explotación y violencia es muy alto. En 2011, el Gobierno Indio publicó las cifras de la Oficina Nacional de Registros Criminales: solo en 2010, 5.485 niños/as habían sido violados y 1.408 asesinados. Pero estos son solo los datos oficiales, que no reflejan todos los casos.

La importancia de la familia

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Yan Seiler

Tener una familia y un hogar es un derecho legítimo y fundamental de la infancia. Este es el primer ambiente en el que un ser humano se relaciona con otras personas y donde aprende valores, principios y normas. Es también su primera red de protección y seguridad.

Aunque no hay un consenso sobre la definición universal de la familia, lo que importa es contar con un apoyo social y afectivo real, que aporte al niño/a estabilidad y seguridad. El entorno familiar puede facilitar o dificultar el desarrollo psicológico del niño/a, además de influir en su desarrollo académico y en su salud emocional.

La propia Convención de los Derechos del Niño, en su preámbulo, habla  de la familia como “grupo fundamental de la sociedad y medio natural para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros, y en particular de los niños”. “El niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión”, apuntan.

Por eso, desde Semilla para el Cambio trabajamos en el desarrollo integral de las comunidades de los slums y los ghats de Varanasi, con proyectos que dan una atención integral a toda la familia. Y es que, para que un niño o niña esté bien, es fundamental que también lo esté su entorno más cercano.

Con los proyectos de educación, sanidad, nutrición y empoderamiento de la mujer, trabajamos para mejorar la vida de las familias desfavorecidas de Varanasi, como núcleo en el que se desarrolla la vida y el futuro de la infancia.

“La infancia es la época en la que cada ser humano debería tener el derecho a ser completamente feliz”. Sus derechos, nuestro compromiso.