Compartiendo flores entre continentes

Los estudiantes de Dashashwamedh han participado esta semana en una actividad fruto de un convenio de cooperación educativa firmado con el I.E.S. El Greco de Toledo. Niños y niñas han disfrutado creando macetas de flores con material recibido desde España que luego regalarán a algún ser querido, enseñándoles el valor de compartir…. y, por supuesto, ¡se lo han pasándo en grande!

¡Namasté!
Son muchas y muchos los voluntarios y voluntarias que han pasado por Semilla dejando su aportación desde que ésta inició su andadura en 2009. En esta ocasión es el turno de despedir a las voluntarias de educación, Marta Bretón, y comunicación, Cristina Velázquez, que han pasado en Varanasi cuatro meses trabajando y aprendiendo de cada experiencia; descubriendo que lo que te pone en un aprieto también te muestra un modo de afrontarlo, con la sonrisa como principal aliado.

Las voluntarias cuentan que estos meses han podido conocer a qué problemas se enfrentan las familias indias, las carencias del sistema educativo público, qué es ser mujer en este país o acercarse a la realidad de muchas infancias perdidas, motivos que consideran suficientes para continuar trabajando. Además, también destacan la cara amable del país, que les ha regalado muchas risas y buenos momentos. Varanasi les ha abierto sus puertas para invitarlas a formar parte de la ajetreada y ruidosa videspedidada de sus calles, en las que la sorpresa aguarda en cada esquina y donde es posible encontrar una puja (ofrenda religiosa) que corta el paso, una vaca tumbada en un comercio o “sadhus” (ascetas hindúes) filosofando en cada rincón, porque como dicen aquí: “En India, todo es posible”.

Las despedidas suelen ser tristes cuando los lazos se estrechan, pero también dejan corazones más grandes. Así, Marta y Cristina, se despiden con cariño, satisfechas con la oportunidad brindada de trabajar para el cambio y confían en el trabajo de esta gran familia, Semilla, que seguirá moviendo los hilos para hacer de este mundo un lugar mejor y que la educación no sea un privilegio. Una parte de ellas se quedará en Semilla… ¡buen viaje compañeras!