La alfabetización de las niñas sigue siendo un reto en India

La alfabetización sigue siendo un sueño lejano para las mujeres en India, que al ritmo de crecimiento actual tardará al menos otros 56 años en llegar. Según el último informe publicado por la Unesco, de los 774 millones de analfabetos que hay en el mundo, 493 millones son mujeres. Una proporción que, lejos de reducirse, apenas sufre modificaciones año tras año.

En el año 2000, la Asamblea General de la ONU aprobó los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Entre otros, garantizaba una enseñanza primaria universal y fijaba una fecha: 2015. Desde entonces la tasa de alfabetización ha ido en aumento hasta alcanzar el 84% actual. El descenso del analfabetismo se produce a un ritmo constante pero lento y las zonas rurales son la asignatura pendiente de la mayoría de los estados. Otro dato preocupante y que imposibilita la universalización de la educación es la desigualdad entre sexos. A diferencia de los datos globales, la proporción de mujeres jóvenes analfabetas no disminuye y 36 millones de niñas, en su mayoría en el continente asiático y africano, están sin escolarizar.

La falta de recursos y el analfabetismo mantienen un estrecho vínculo y siete de cada diez personas que viven por debajo del umbral de pobreza son mujeres. Es por eso que en aquellas zonas más empobrecidas la diferencia entre sexos se agrava, si los escasos recursos con los que cuenta una familia permiten la escolarización de alguno de sus hijos, este suele ser el varón.

Se prevé que sólo el 70% de los países habrán logrado la paridad en la educación primaria para el año 2015, y el 56% se han logrado la paridad en la educación secundaria inferior. A menos que se hagan mejoras, las niñas más pobres lograrán educación primaria universal completa 60 años más tarde que los niños más ricos.

«Es simplemente intolerable que las niñas se están quedando atrás . Para las niñas pobres, la educación es una de las rutas más potentes a un futuro mejor, ayudando a escapar del círculo vicioso de la pobreza «, dijo Irina Bokova, directora general de la Unesco.