Las nuevas voluntarias ya estamos en India. Hace una semana que llegamos a Varanasi y solo con siete días hemos podido comprobar que este es un país de extremos. Pobreza y color, alegría y monzón, sosiego y ruido. Ilusión y ganas de aprender es lo que nos sobra ante el nuevo reto que Semilla para el Cambio nos brinda. Durante los próximos tres meses Ana Gutiérrez, doctora de medicina familiar y comunitaria, se encargará de ayudar a Vivek, coordinador de Nutrición y Salud, y al doctor Yogesh de hacer de este proyecto un ente cada vez más sólido y eficiente. Zulma Tubio, maestra, formará a las profesoras locales para así acentuar una educación de calidad sostenida por grandes valores. Junto a ella, Cristina Iglesias, Soma y Virat coordinadores del proyecto educativo, forman un equipo de bandera. La forma de enseñar en India a veces dista mucho de un aprendizaje eficaz y su labor será determinante para hacer que la principal causa por la que Semilla para el Cambio nació, velar por una educación de calidad para los más desfavorecidos, siga siendo un pilar fuerte en esta ONG. Por último, Alba Villén –esta que suscribe- se encargará de que la comunicación sea un canal que proyecte hasta cada uno de vosotros lo que conseguimos, lo que hacemos y lo que nos queda por alcanzar. Como ya sabéis, estamos abiertos a cualquier propuesta, ya que Semilla para el Cambio se ha convertido en una gran familia de la que vosotros formáis parte.

Además Miguel Ángel Gómez, fotógrafo, ha colaborado durante dos semanas con la ONG. Aparte de su carisma y dinamismo, ha dejado sobre la ciudad un material fotográfico de indudable calidad; entre él destaca la sesión de fotografía que se realizó para incorporar al catálogo existente los nuevos pañuelos diseñados para Marina Silk. Miguel Ángel marchó con más pena que gloria, y aunque las nuevas voluntarias solo hemos coincidido con él tres días, ya esperamos que, como prometió, vuelva en diciembre para seguir dando guerra a nuestros proyectos.

 

Inundaciones. El Ganges se vierte sobre Varanasi

inundación oficina 26-27 agosto
El equipo de Seed for Change en la oficina. /A.Villén

Días después de nuestra llegada, las calles de Varanasi se convirtieron en pequeños ríos debido al desbordamiento del Ganges. El río sagrado del hinduismo pretende despedir el monzón a lo grande y sus ciudadanos, pese a perder negocios y hogares aparentan calma y bienestar. La oficina de Seed for Changue es otro de los lugares hasta los que el Ganges desplegó su fuerza, así que se pusieron a salvo muebles, documentación y ordenadores y se suspendieron las clases de refuerzo y actividades que los niños reciben en la sede de la ONG, en Dashashwamedh. Hasta que el río se calmó, se trasladó temporalmente la oficina a la casa de la directora María Bodelón. Días intensos que solo afianzarán, una vez más, la capacidad del personal de Semilla para el Cambio de adaptarse a las adversidades de una ciudad en la que sus ciudadanos empuñan el talento y la aptitud idónea para estos contratiempos.

¡Hasta pronto!