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Semilla para el Cambio ha celebrado su segundo aniversario con los niños y niñas beneficiarios, protagonistas directos de su programa en Varanasi, India.

Para celebrarlo, el 16 de octubre, se sustituyeron las clases habituales por una excursión al parque Ravidas. Los niños pudieron disfrutar de una jornada festiva poco habitual para ellos.

En estos dos años que Semilla para el Cambio lleva trabajando en Varanasi, su programa de actuación se ha expandido enormemente, pasando en los últimos 15 meses de 18 a 150 niños y dando empleo actualmente a 16 personas locales en 3 contrapartes indias. Las escuelas Learning Point y RS Montessory acogen a los 72 niños y niñas escolarizados hasta el momento. Además, aunque el acceso a una educación de calidad continúa siendo el pilar fundamental del programa de Semilla, los niños disfrutan de un desayuno y comida diarios y reciben dos veces por semana la visita de un doctor que los atiende a ellos y sus familiares gratuitamente.

Desde septiembre de 2010, Semilla focalizó su actuación en Varanasi en una nueva zona muy desaventajada social y económicamente, los ‘slums’ de recogedores de basura de Sigra. En abril de 2011 la entidad abría su segundo centro en este vecindario. Este año también se puso en marcha el primer proyecto de desarrollo económico de Semilla, Marina Silk, en el que se brinda la oportunidad a 13 mujeres, hasta ahora recogedoras de papel y plástico, de ganarse la vida dignamente estampando artesanalmente pañuelos de seda.

Gracias a los apoyos sumados y a la estrecha relación construida con la comunidad beneficiaria, los proyectos son cada vez más complementarios y transversales, beneficiando a un mayor número de gente en áreas diversas. Semilla para el Cambio continúa apostando por promover la igualdad de oportunidades y por trabajar para el desarrollo y la integración social de los más desfavorecidos en Varanasi como ciudadanos de pleno derecho.

La ONG fue fundada en 2009 por la coruñesa María Bodelón, que tras viajar por India se sensibilizó con la pobreza y explotación infantil. “Lo que más me impactó fue ver a tantos niños trabajando, privados de una infancia y un futuro”, declara. Así, hace dos años ya decidió cambiar su carrera como ejecutiva en el Reino Unido por los ‘slums’ de Varanasi. “Lo que más me llena de satisfacción de este proyecto personal es ver cómo las familias se esfuerzan y hacen crecer esa semilla que nosotros, gracias a nuestros colaboradores, les brindamos; Me emociono cuando veo en sus ojos la esperanza y confianza de que un cambio es posible en sus vidas, si se empeñan” – confiesa.