India está experimentando cambios en el sistema jerárquico que lleva imperando desde hace más de mil años. El sistema de castas era hasta hace unos años un método que funcionaba como un sistema casi feudal, en la casta en la que una persona nacía determinaba su posición social el resto de su vida y la posibilidad de cambiar de estrato social era prácticamente inexistente.

El pasado 1 de febrero, el periódico Hindustan Times, publicaba los vientos de cambio que se están experimentando en los últimos años. Una mujer de la casta pariah de la aldea de Banda, en Uttar Pradesh, ha simbolizado el cambio en el momento que fue empleada en la escuela primaria de la aldea y cocina para los 135 niños matriculados, muchos de ellos de castas superiores. Hasta hace poco, a esta mujer no se le permitía sacar agua del pozo público ni pasearse por las calles donde vivían las castas altas. Al igual que el resto de las personas que pertenecen a la casta ‘domar’, sólo entraban en estas zonas de la aldea para limpiar wáteres, y se veía obligada a conseguir agua del río Ranj, a dos kilómetros, cuyas aguas están contaminadas y causan frecuentes diarreas entre la comunidad de domares.

Esto sólo ha sido posible ya que hace seis meses en una resolución unánime se decidió dar permiso a los domares para entrar en la escuela y en el resto de la aldea. El impacto se empieza a notar en aldeas circundantes. La recientemente elegida alcalde de la aldea, Rani Pandey, confirma que los domares han vivido durante siglos de manera marginal, tratados casi como esclavos. En la aldea se han organizado programas de sensibilización para que las castas altas traten a los domares con dignidad, y se ha abierto un centro de formación para las mujeres de esta casta.

En la India actual, la posición económica ha reducido las rigideces del sistema pero aún hoy en día, y especialmente en zonas rurales, millones de personas que han nacido en castas bajas, los llamados “Intocables” sufren discriminación y abuso a todos los niveles.