Rompiendo distancias

Una se da cuenta de que a pesar que pase un tiempo, las pequeñas cosas que otorgan la esencia a un lugar siguen siendo las mismas. Varanasi sigue desprendiendo la misma intensidad de siempre, esa fuerza que te encoge el alma, que te agarra y no te suelta. Te hace suya.

La casa parecía más vacía desde la marcha de Javi y Maria Antònia, hasta ayer. Belén, traductora voluntaria para Semilla en España y madrina de una niña escolarizada, se unió por unos días al equipo en terreno aprovechando su visita a Varanasi.

Resultó muy tierno observar la reacción de Sajida, de 7 años, al conocer a Belén. Con una mirada entre confusa y expectante, una sonrisa tímida y un repentino bloqueo ante una situación nueva y desconocida.

Es difícil para ellos comprender el rol de sus padrinos. Recibir ayuda gratuita de alguien que ni siquiera conocen personalmente les resulta extraño de concebir, pero lo que sobre todo les desconcierta es el cariño recibido cuando se da la oportunidad de presentarles en persona.

No cabe más belleza que descubrir la felicidad de una niña al sentirse cercana al afecto, al mostrar su incondicional respuesta de respeto, amistad e inocencia.
Aunque abrumada por ser el centro de atención, Sajida no tardó en hablar de Belén como su nueva amiga. No hay duda de que la amistad va a ser recíproca por mucho tiempo.