Educación

© Yan Seiler

En Benarés, más de 200.000 niños y niñas carecen de los medios para ser escolarizados. Casi la mitad de ellos se ven obligados a contribuir al sustento familiar desde edades tempranas. Con una situación familiar de pobreza, desnutrición y analfabetismo, estos niños y niñas están abocados a una vida, que como la de sus padres, tiene por único objetivo la subsistencia.

Para frenar esta espiral de pobreza que se viene transmitiendo de generación en generación, en Semilla para el Cambio hemos hecho de la educación el punto central de nuestra estrategia, la herramienta que capacita a los beneficiarios para conseguir su pleno desarrollo.

El mero acceso a la educación no es suficiente. La calidad es un elemento fundamental, más si cabe para las colectivos que sufren exclusión. En la India, la enseñanza pública sufre de carencias fundamentales: falta de material escolar, un número excesivo de alumnos/as en las aulas, elevado absentismo laboral entre los docentes, lo que dificulta enormemente las condiciones del aprendizaje.

Para lograr un cambio significativo y duradero, apostamos por una educación integral y de calidad. En nuestro proyecto ‘Escuela’ escolarizamos a niños en los centros Learning Point (en el barrio de Dashashwamedh) y RS Montessory (en Sigra); colegios que imparten clases tanto en hindi como en inglés, y preparan a sus alumnos para afrontar los retos del actual mundo laboral.

Los beneficiarios también asisten a clases de apoyo y participan en actividades lúdicas y formativas. El objetivo de nuestro proyecto no es sólo la instrucción escolar de los niños, sino también que reciban una educación en valores y otros hábitos sociales y de higiene, al tiempo que se integran con otros niños de su edad.

Fomentamos la escolarización temprana de sus hijos para potenciar el desarrollo de los más pequeños y prevenir el trabajo infantil. Una vez que los niños contribuyen a los ingresos familiares a través de la mendicidad u otros trabajos propios de personas adultas, es difícil cambiar la dinámica familiar y lograr que los padres renuncien a esos ingresos. El absentismo escolar que conlleva el trabajo infantil provoca a los niños trabajadores dificultades de adaptación a la vida de la escuela y al grupo de niños de su edad, debido a que llevan tiempo actuando como ‘adultos’. Por estas razones, si nos planteásemos su incorporación tardía a la escuela, nos encontraríamos con serias dificultades.

El desarrollo de estos niños comienza por el hogar. Para asegurar la continuidad de los beneficiarios en nuestro programa educativo, involucramos a los padres con frecuentes reuniones con la escuela, a través de las cuales tratamos de concienciarlos del valor de la educación.

A sus hermanos mayores, habitualmente niños trabajadores que no han sido escolarizados en su momento, les animamos a asistir a cursos de alfabetización.